Recién llegados de uno de los festivales que más importancia está consiguiendo desde su aparición en el 2006, el Hellfest 2010 francés, es nuestro deber contaros de qué va, lo que hemos visto y oido y cuáles son nuestras primeras impresiones del mismo antes de pasar a detallaros lo que hemos visto y también sufrido allí.
El Hellfest se celebra cada año sobre la tercera semana de Junio en la pequeña y preciosa localidad francesa de Clisson, una villa que está en la región del Loira y que es súper verde con su castillo medieval/fortaleza, que está a un paseo del festival y que siempre merece la pena sacar un hueco para ir a visitarlo.
Los organizadores presentan este evento como el “Festival más ecléctico de música extrema del mundo” y la verdad es que se caracteriza por tener una mezcla de todo para todos los gustos metaleros. Un cartel de lujo a un precio muy acertado, ya que por lo que te cuesta una entrada para ver el aprobadillo raspado de los Metallica en un Festival saca pasta, aquí ya tienes pagado la mitad de la entrada de tres días con 130 bandas tales como KISS, Twisted Sister, Alice Cooper, Carcass, etc etc dentro de las consagradas pero con nuevos nombres y descubrimientos que se hacen este tipo de festivales. El bono da derecho a camping estando este al lado del recinto festivalero (donde los conciertos), dándote tiempo a dejar/coger las chupas, discos, etc, aunque es un poco rompepiernas por las cuestas que hay para acceder al festival, ya que los accesos se encuentran en una especie de vaguada.
Como ya acabamos de comentar, la relación precio de la entrada / cartel de bandas es muy buena, pero tenemos que destacar que no es sólo lo bueno del festi; el Hellfest cuenta con 4 escenarios – el Main Stage 01, el Main Stage 02 grandes juntitos y dos carpas abiertas (corre el aire, no como en el Graspop) que son la RockHard Tent y la Terrorizer Tent, donde programan a grupos menos consagrados o en teoria con menor cartel. Se caracterizan porque se vé muy bien te pongas donde te pongas, con que te busques un poco la vida tienes a los músicos súper cerca – eso sí, las primeras filas centrales se llevan una somanta de empujones y demás pero eso ya se sabe y si te pones aguanta o vete para atrás.
Se van alternando las actuaciones de los grandes, pero que siempre coinciden con los grupos programados en los escenarios pequeños – una cosa que ya no mola tanto es que entre banda y banda tienes más o menos unos 10 minutos (como mucho), así que si quieres ver los grupos no hay que dormirse o decir me voy al baño porque cuando sales ya han empezado. Todo el mundo a correr.
El sonido es a ratos espectacular, genial – si empiezan sonando un poquillo raro, hay varios técnicos que apañan la cosa en nada, un par de canciones mirando a ver y a disfrutar. Las carpas además tienen un montón de hierba tupida tanto dentro como en los alrededores con lo que si el grupo no te motiva a saltar y a hacer el cafre, te sientas tranquilamente que se está genial. Dejan hacer crowd surfing y ponerte a tu novia/colega encima en el buen sentido de la palabra – esto en otros festivales como en el Sweden Rock Festival está prohibido y si pillan a uno haciendo surfeo puede que tenga todas las papeletas para abandonar el recinto. Aquí el surfeo es continuo. No vimos muchos “Wall of Death” (ver Escuela del Metal) y sí algún que otro Circle Pit (ver Escuela del Metal) montándose unas polvaredas de aupa y eso que estuvo lloviendo en algunas ocasiones. Según parece, la polvareda de otros años obligaba a comprarte una mascarilla donde fuera – había gente que la llevaba pero se podía aguantar muy bien en las zonas exteriores de la peña. El público ha estado más “tranquilo” que en la edición anterior, donde los pogos, circle pit y wall of death fueron muy frecuentes.
En cuanto al público hay de todo, sobre todo con gente muy joven, con menos clásicos que en otros festivales. Muy internacional, con muchísimos alemanes y españoles como población foránea más grande y muchos disfraces curiosos como uno de pollo, otro con la careta de Sadam Hussein, etc etc – si no te gustan las bandas (cosa que dudamos) con que te sientes un rato como en los pueblos te lo pasas pipa viendo a la basca pasar. No tienen desperdicio el 90%. Algún niño que otro (sobre todo el día de KISS) y muchas ganas de cachondeo. Ambiente de fiesta en todos los sitios, tanto en el camping como dentro – este año al haber Mundial de Fútbol había mucho pique sano entre las nacionalidades varias (viva Suiza nos dijeron, pues viva México respondimos, como si Francia estuviera para tirar cohetes), pero de ahí no pasó como debe ser.
Una de las cosas que más me ha gustado ha sido la decoración nocturna. El recinto del Hellfest está muy decorado con estatuas y una serie como de recintos para hacer hogueras que por la noche las llenan de luces de colores además de unas fogatas tremendas que con el frío, invitan a ver alrededor del fuego como en el Medievo, a los grupos. Mires por donde mires el efecto es súper bonito. Mola muchísimo, le da un ambiente acogedor y todo al campo.
Aunque poco tiempo tienes durante el día para hacer otra cosa que no sean ver grupos, (estos comienzan a tocar a las 10:30 y terminan a la 01.00 sin parar) tienes la opción de ir a un Metal Market pero sin pagar en la entrada. Tiene algunas tiendas que van también a Wacken (como la fenomenal Bulltshirt) pero sin acoquinar los 2,5 EUR que te obligan en otros para ver cosas que luego también pagas. Mucha variedad de objetos para comprar – aquí están permitidos los piercing y tatuajes (en el Graspop por ejemplo, no). Los precios, pués más o menos a 15/20 EUR las camisetas (piratonas pero bien hechas), hasta teléfonos de calavera súper guapos, había de todo. En el Hellfest además hay puesto oficial de merchandising que ya te puedes espabilar porque se agota todo, todo y retodo. Hay desde paraguas, hasta hebillas, chaquetas, pósters, etc etc – la oficial a 18 EUR – eso sí, no venían los grupos por detrás cosa que me xxxxxx no sabéis cuánto. Aún así, he picado. Tallas de chico/chica y muchas cosas para críos (agotadas todas también). Eso sí, el merchandising oficial de las bandas, un puesto único para todo el festival, era pequeño y carillo – bueno, si lo comparamos con los palos que te meten aquí era hasta normal. Predominaba, claro, los artículos de KISS no habiendo de muchos grupos que tocaban y que más de uno buscaba como desesperado por todas partes. Más o menos las camisetas oficiales a 20 EUR (menos las de KISS, esos van aparte). No había las colas de locura como en el Wacken y las chicas, muy dispuestas ellas, sabían hablar inglés, castellano o lo que fuera con tal de colarte algo.
No todo es color de rosa con tachuelas en el Hellfest, aquí viene lo peor, suspendido total y absoluto en el papeo, alias la manduca o los comistrajos, que debes comerte para sobrevivir durante 4 días de tu vida. Un horror. Si somos buenos y estamos generosos, le damos un 3/10 pero se merecen un cero pelotero más gordo que el Dino Cazares de Fear Factory (que por cierto tocaron allí). Variedad cero, calidad menos cero, sanidad, menos dos ceros,….. El menú principal se compone de Kebabs de una carne que mejor no pienso, pero no vimos ni un gatito en el pueblo, de un color indefinible, la peña decía que sabía como a oreja a la plancha y que los ponen en una especie de bocata de pan chapata con las patatas fritas dentro del pan. No os quiero contar lo puajjj que también están las patatas, más congeladas que las merluzas de Pescanova y encima con pan. Un bocata de patatas fritas acompañadas con salsota pegajosa o con mayonesa grasienta, no esperéis un trocito de lechuga porque allí en el Hellfest eso no existe. Ah, tampoco existen ni los omnipresentes en todos los festivales “noodles” (tallarines de comida oriental) ni un mísero plato de pasta que te dé energía. Patatas, más patatas y más carnaza grasienta. Si te dabas una vuelta por los puestos de comistrajos era como una visita al museo de los horrores de Londres. Una noche encontramos un plato de arroz, en un vegetariano que era igual que el resto de malo – una pasta que nos cobraron por algo que hasta yo lo cocino mejor. Estoy convencida que los escenarios grandes están anclados al suelo con los restos del arroz de la edición anterior, la Virgen.
En cuanto a la bebida, hay que pillar las fichas para ir al bar, también tienen el sistema de si me traes el vaso te doy un euro con lo que no hay tanta basura como en los de aquí, eso sí, te encontrabas algún cristal y sobre todo latas especialmente de la bebida energética del festival, Monster – que por cierto ya te puedes beber un par de litros que el cansancio del Hellfest no te lo quita ni para atrás pero algo te anima. Hay bastantes sitios donde pillar birrote – además había una cerveza Hellfest especial (a 3 tokens = unos 6 euros) de cristal cuya graduación alcohólica era muy satánica-jebitona, 6,66 grados. Curiosa. Para hacer pipís hay una zona más grande habilitada para ello y otra al la izquierda de los escenarios, no tardabas mucho y en general estaban aceptables. Aquí son cabinas y no hay ninguno de los de pago como en el Wacken y festis similares.
Una recomendación es que si vais en alguna ocasión, echar comida en la maleta (precintada al vacío) o pasaréis hambre. Hay un súper en el pueblo, bueno un par de ellos pero la caminata es larguilla. Para la vuelta la peña mangaba los carritos para hacer más llevadera la carga. Os ahorraréis mucha pasta y por lo menos comeréis algo normal.
Según hellfesteros de ediciones anteriores, la Organización se esmera de un año a otro en ofrecer lo mejor a los clientes cosa que siempre es de agradecer. Desde aquí tenemos que comentar que la atención de los organizadores hacia nosotros ha sido de lo más profesional facilitando mucho la labor ya de sí complicada – un gusto trabajar con ellos.
En líneas generales, lo hemos visto mejor que en la edición del año anterior, aunque seguimos echando en falta más barras de bebida y mejor distribuidas y los servicios igualmente menos alejados.
Pues nada más, lo mejor es vivirlo en directo – conciertazos increíbles y un ambiente muy peculiar, Oh lalá – Vive le Hellfest!.
En breve, todas las fotos del Festival estarán subidas a nuestro Myspace y nuestro Facebook.











































Las guitarras están super machaconas, su actitud es más heavy de lo habitual, el sonido es brutal y la iluminación es de las mejores del Festival, por lo que tenemos todos los ingredientes para ver una de las mejores actuaciones del Hellfest. 



































