
Alice Cooper
Ya os hemos dicho que nos negamos en rotundo a celebrar las asquerosas “fiestas” sanguinarias de Madrid, por lo que agarramos la mochila (parecemos al Labordeta recorriendo todos los rincones de la piel de toro) y nos largamos a Vitoria-Gasteiz, una preciosa y acogedora ciudad en Euskadi que acoge desde hace bastante un festival referente del Hard-Rock, Blues y todas sus ramas musicales relacionadas – pongamos que hablamos del Azkena Rock Festival. Por razones laborales, ya que obviamente no vivimos de esto, solo pudimos ir el sábado, por lo que os contamos lo que vimos.
Este festival ha cambiado de fecha de celebración este año, habiéndose adelantado al mes de mayo, aunque lo normal en otras ediciones es que se celebre más o menos a mediados de Septiembre. Además, este año han preferido los organizadores, Last Tour, incluir en el Billing muchas bandas muy de moda antes pero que ahora no es que estén totalmente de actualidad, pero no por ello han dejado su calidad. El sábado era lo que nos interesaba, fuimos por ver a Molly Hatchet y por el increíble Alice Cooper pero además hubo mucho más y muy bueno.
Se celebra este festi en una explanada al ladito justo del estadio de Mendizorroza, con 3 escenarios, su mercadillo (muy rockero y con variedad de cosas), bastantes bares y por supuesto, Jagermëister y Guitar Heroe, que ahora no faltan a ningún festi importante. Muy amplio, con verde para sentarte, y con un gran ambientazo. Mucho que sobrepasaba la treintena/cuarentena y algunos críos con chupa de cuero (como debe ser). Lo malo para nuestro gusto, las colas enormes para pillar algo de papear (carísimo, a la hoguera con ellos) y que debías pagar con moneda del festival (coñazo, luego encima casi nunca cuadra con los precios, negocio redondo para ellos, no para el cliente). Sonido aceptable aunque en la carpa (perdón, Ron Asheton stage) el volumen era como el disco de los Barón Rojo, brutal, lo que hacía que veces se perdiera la nitidez. Ni los Manowar suenan tan alto. Ah, las camisetas eran caras y espantosas – TODAS. No había ninguna que se salvara. Tarifa plana = 25 pavos, salvo las del Festival que eran 15€. Ahí se quedaron. No vi yo a mogollón de peña con ella puesta – Que bajen los precios o que se las coman con patatas.

Mike Farris
Llegamos justo para ver la actuación completa de un tío que se llama Mike Farris y que iba acompañado del The Roseland Rhythm Revue y que previamente había actuado gratis en el Plaza de la Virgen Blanca, de la misma localidad vitoriana. Nombre largo y que no teníamos ni idea de qué iba el tema. Virgen Santa, Virgen de la Patarrastra, que banda, con mayúsculas y en negrita. Resulta que sale un tío con un chaleco rosa, pantalones vaqueros, gafas oscuras y un peinado y pinta que nos recordó a Michael Jackson pero en espigao; acompañado de mogollón de gente en el escenario (trompeta, saxo, batería, teclas, guitarra y dos coristas que como la Venus y la Serena Williams, pero sin entrenar durante décadas). Sale el tío como muy chulo y empieza a cantar que vamos, no había registro vocal que no llegara, qué manera de dar caña, qué voz, qué tablas, un pedazo front-man. Impre-sionante como dice el fjdkfjdkfj de jfkdjfkjf de Jesulín. Hace como una mezcla entre Hard-Rock, Gospel, Blues rápido, Soul, pero dándole una marcha increíble. Las coristas parecía que no hacían nada en plan bailoteo, pero te las quedabas mirando embobaíta perdía, hija.
Pués abrieron la boca y subió el pan, qué voces, las dos, de estas así de soul del bueno, pasando de lo más agudo a lo más grave en décimas de segundo y con una energía, joé, que todavía tengo la carne de gallina. Se llaman las Mc Crary Sisters y desde ahora las tengo en mis oraciones. Encima, una de ellas agarraba una pandereta y en mi vida he oído yo un sonido a ese trasto como el de anoche. No podía dejar de flipar. Eso sí, en una de las partes le tocaba lucirse al trompetista y la sección de viento no estuvo de aplauso, pero bueno, en cuanto se callaron terminó el problema. Era mejor todos juntos dando caña, oh yeah baby baby. Luego llevaban a un pavo de bajista, de lo más raro, como muy soso, que se parecía al Gene Simmons sin pintar y que luego metío ya en juerga, se puso ahí a bailar el solo y se marcó una actuación estelar de lo más simpática. Muy majete el hombre. Pero lo que realmente molaba era el Mike Farris, él, el genial. Una sorpresa muy muy agradable.
Se marcaron un tema, las Mc Crary Sisters a capella increíble además de coger a Mike por banda junto con el Gene Simmons y otro y todos juntos a bailar y a responderse – yo te digo oh oh oh y tú me contestas yeahhhhh – a todo esto la batería, sección de viento y el resto todos dándole caña – bueno, nos lo pasamos pipa todos y le aplaudimos a rabiar. Simplemente, un diez sobre diez a él y a las Mc Crary, más un 8 sobre 10 al resto . O sea, conciertazo genial. Nos dijo – Os quiero mucho – pués ahora yo también. Ah, este tío no es nuevo, estuvo en los Screeming Cheetah Willies, – tengo que investigar yo algo más de este tío que tan feliz me hizo ayer.

Molly Hachet
Con la boca abierta y completamente empapados de sudor (por el calor de la carpa y los bailes), nos fuimos al Lux Interior Stage a ver a los sureños Molly Hatchet (que era a los que quería ver yo). Cuando salimos nos quedamos pajaritos, qué frío – bajó la temperatura en un segundo como unos 10º, lo que hizo que nos cortara un poco el subidon que nos había dado al ver a Mike Farris.
No había mucha peña que digamos viendo a los súper Yankees Molly Hatchet. Esta banda abanderada del Rock Sureño por excelencia, comenzó su actuación muy fuerte con el tema “Whiskey Man”, casi nada. Aquello prometía. Estos tíos se formaron en 1971 o sea que tienen más tablas que Moisés, como dice nuestro colega Iván. Con más canas que desde que les vi en Wacken y con algún kilillo de más, salieron a dar caña y a divertir al personal con su música típicamente americana. Llevaban un cartel con el logo del grupo con sus colores correspondientes y contaron con un buen sonido.
Muy agradecidos con el público, dijeron eso de Eskerrik asko Basque Country más de una vez. Por supuesto sacaron su bandera sureña, que lució Phil McCormack en un par de ocasiones. El caso es que tocar, tocaron fenomenal pero después del Mike Farris, estos se quedaron cortos. Muy lineal su concierto, todo sonaba muy parecido, ¿pero esto no lo habían tocado antes?. Phil nos deleitó con el sonido de su harmónica que junto con los guitarras y bajista, era una pasada. Su voz es muy profunda y muy grave, con mucha fuerza pero se quedó un poco eclipsada por el anterior grupo. Se marcaron muchos bailecitos esos de derecha a izquierda como los Barón Rojo, entretenido pero algo les faltó.
Además del eskerrik asko, se le ocurrió preguntar a la audiencia, qué, ¿a que queréis ver a Alice Cooper, verdad? – a lo que todo el festi dijo Síiiiiiiiii y más de uno puso cara de el gordinflas este y sus amigos los gorditos se podían ir ya a su reunión del Kuklux-klán y salir ya el de Detroit. Pués va a ser que no, que todavía había tiempo para un solo coñazo de batería. Ya hemos dicho mil veces que en una hora de actuación, no metas un solo porque simplemente te cargas tu show, dedícate a tocar temas y deja el lucimiento para cuando vayas de cabecera y toques dos horas. Pués no les entra en la melona. Shawn Beamer fue el que hizo que nos fuéramos a por birrotes y pasáramos de él.
También hubo tiempo para punteos a cargo de Bobby Ingram, que lo hizo estupendamente sacando también la acústica que sonó fenomenal. Los temas se iban entrelazando, muy rápidamente, dando un repaso a su extensísima discografía. Tocaron claro el “Flirting with Disaster” antes de largarse de una forma muy rara y muy fría bastante tiempo antes del final que tenían fijado por horarios. Aplausos varios para una actuación que moló pero…anda porras, que salen otra vez los abueletes. Claro, claro, por eso se marcharon 10 minutos antes de la hora, como que arrancaron a tocar el increíble “Free Bird”. Ahí, sí que flipé, fue una gozada. Temazo de los que nace de la nada, tranquilo y va creciendo y creciendo en marcha y se convierte en marcha loca total. Esto les salvó bastante pero les daremos un 6 sobre 10 y va que chutan. Otro día, menos solos y más trabajar. Eso sí, metéos en la web que tiene un diseño la mar de guapo. Mola : http://www.mollyhatchet.com/.
Había que papearse algo de eso tan caro y mientras esperábamos una cola del copón pudimos ver un poco y oir bastante a unos pavos llamados The Soundtrack of Our Lives. Son de estas bandas que las ves y no tienes nada mejor que hacer pués vale, te las pierdes pués como que no te va a pasar nada. Del estilo Queens of the Stone Age y toda la retaíla de bandas esas, marchosillos pero hay miles como éllos. Nada, estos suecos no son santo de mi devoción.
Luego nos tocó tragarnos a los Fun Loving Criminals, que yo creía desde pequeñita que eran unos poperos de pro pero mira, me sorprendieron haciéndose una versión muy aceptable y original de un tema de Jimi Hendrix y luego el “Rock n Roll” de Led Zeppelin y no me dio por tirarles nada (bueno, tampoco lo iba a hacer, prefiero echarles unas cuantas maldiciones). Son bailongos pero como no es de nuestra religión, estuvimos en el bar. Ay que fastidiarse lo caros que nos salen los grupos coñazos.

Alice Cooper
Pero ya casi eran las 12 oclock y había que mover el culete para ver a D. Vincent Damon Furnier; que quíen es ese tío – pués es el nombre real del genial e inconmensurable Alice Cooper. El tío que inventó el teatro metal y que es un crack. Aunque cumpla mil años, seguirá igual de way, de bueno y de feo pero impresionante. Sólo puedo decir que cuando salió se nos pusieron los pelos de punta a todos, primero por su careto – ese sí que da miedo y no todos los nórdicos malvados juntos – y luego porque es que el tío no sabes por dónde te va a salir en su pedazo show.

Alice Cooper
Un escenario muy grande, con una especie de redes rajadas en el centro, unas luces casi siempre en dos tonos de color y con un sonido muy bueno. Salió Alice con algo de retraso después de que un roadie pusiera el micro del jefe, estábamos todos de los nervios. Llevaba un cortinón muy grande, en color fuego con su nombre en el centro y vimos su silueta por detrás, gritos y empujones varios por ver al zumbao de Detroit (en esa ciudad no hay nadie normal) y todo el mundo feliz. Ni hola dijo, ¿para qué? – yo soy el puto amo y aquí mando yo. Comenzó muy fuerte y en seguida oímos los acordes del “Mr. Nice Guy” que fue cantado por todos.

Alice Cooper
Lleva una banda que es buenísima, unos fenómenos – el Alice cambiará de banda pero sale de buenos y se coge impresionantes. Todo el rato moviéndose, corriendo, saltando, cambiándose de posición y con posturas, muy heavy todos, buenísimos. Incluso quitabas la vista del de la chistera para mirarles a ellos, con deciros eso creo que sobran comentarios.
Había un cuerpo vestido de blanco debajo de la batería y era un muñeco de Alice o incluso creo que era un persona, pero permaneció inmovil tres canciones, hasta que llegaron los camilleros y se lo llevarón, desde luego si era una persona, que actor y que aguante tuvo. Lo cogío, lo zarandeó, le hizo perrerías mientras cantaba con su característica voz hasta que mandó a dos encapuchados como los de Semana Santa a que lo quitaran de su vista en un camilla.
Sigue con buena voz y lo único que le noté fue que se ha puesto morao de papear desde el 2003 que no le veía, tiene un buche el Alice – debe ser porque va mucho por su restaurante (Cooperstown, Phoenix (AZ) en donde doy fe que se come muy bien y bastante barato. Sus gorgoritos nos los dejó oir en temas conocidos como “Be My Frankestein”, aunque en el set list tocó mogollón de temas que sólo se sabía él – debe ser su último discazo.

Alice Cooper
Como Alice es todo un show, tanto él mismo como lo que lleva, cada vez que interpreta un tema, aparte de cantar hace algo todo en tono perverso y malicioso pero que resulta súper divertido. Tocó su clásico “Dirty Diamonds” y llevaba en la mano un montón de collares de perlas de estos de los chinos, que después de jugar con éllos, terminó arrojándolos al público, que se mataba por conseguir uno. Después sacó una espada en plan Piratas del Caribe y no paró de dar sablazos (no de pasta, bueno sí, en la entrada) a diestro y siniestro. Terminó enfrente de la batería, de espaldas al público dirigiendo el tema como si fuera un director de orquesta, todo seguro y todo dominante del escenario. Un crack el tío. Pero de tal padre, tal astilla y no podía faltar su nena, su hija Calico que desde hace años va de gira con él interpretando personajes salidos del coco de su famosísimo y siniestro papi. Calico salió a escena, con un abanico vacilando a Alice hasta que este se hartó de ella, cogió una pipa y apuntándola en el cuello la sacó del escenario ante los caretos de asombro del personal. Como no estaba la familia Cooper en el escenario, el batería y los guitarras aprovecharon para marcarse unos ritmos de percusión que fueron increíbles; parecía los temas esos de los indios de Sepultura, qué caña – les quedó fenomenal y fue como una pausa de relajación dentro del espectáculo que estábamos presenciando.

Alice Cooper
Claro que después de la increíble parte instrumental percusionista, apareció otra vez el rey del cotarro, cambiado de atuendo vistiendo ahora unos pantalones con el careto de Boris Karloff (el del cine mudo) en una pierna que eran un flipote. Aparte de “guapo”, elegante. Aprovechó su rentrée en el escenario para cantarnos el Welcome to my nightmare, apareciendo Calico y otros personajes sacados de eso, su pesadilla, uno con careto de cerdo, otro con un cuchillo en la cabeza, Calico en plan madre atormentada y llena de sangre que se movían todos alrededor de él creando un clima tétrico y agobiante. Luego salió un cochecito de Bebe, al que Alice paseó por el escenario y cuando se hartó, cogió un cuchillo y le puso las pilas al niño que por cierto, era cantidad de feo. Calico se deshacía de dolor y el otro dale que te pego, si hubiera estado el defensor del menor en el Azkena hubiera puesto el grito en el cielo. Cómo se pasa este tío pero cómo mola. SI hubiera hecho algo así la rubia esa, la Soraya, hubiera ganado fijo la Eurovisión.

Alice Cooper
Después de decirnos que – you are all poisoned – en referencia a la pedazo canción que se había marcado nos echó la única charla de todo el concierto, dijo que había estado en Toledo y en Madrid (sería de turista porque de tocar nada) y que era la primera vez que andaba por allí. No hubo eskerrik asko y fue muy comedido, dedicándose a tocar, que es lo que tiene que hacer. Más tarde, presentación de su increíble banda, dio muchas gracias a su nena que todavía bailaba por allí y tras las gracias a todos se largó a las 01.50 sabiendo que se había salido por los bordes. Increíble – tanto el show, como la banda y como él. Es Alice Cooper, es genial.

Alice Cooper
Con la boca abierta por lo que acabábamos de ver y con más hambre de lo habitual, nos dirigimos al otro escenario a ver de qué iba el asunto aunque más que nada, lo que fuimos era a papear pero había mogollón de cola y era una aventura conseguir algo de papeo. En eso de que yo tenía ganas de pirarme ya, lo había visto todo y no me apetecía nada, tenía frío y sueño (estoy muuuuy mayor) pero como siempre no sé qué pasa que nos animamos en un momento y vamos a ver a los Toy Dolls por lo menos algún tema. Sí, sí, algún tema – nos los tragamos enteros porque fue híper divertido y rockanrollero cachondo. Qué fin de fiesta para el festival, no podía ser mejor. Esta banda lleva miles de años dando caña por ahí y lo único que pretenden es que bailes, que te empujes con el de al lado y que haya buen rollo. Pués lo consiguieron todo. A mí se me pasó el frío, el hambre y no paré de saltar y de empujarme con la basca, qué divertido.

Toy Dolls
Todos los temas son rápidos, en plan semi punky rockero gracioso que no necesitan que pienses si saben tocar o no, qué más da. Lo importante es que te ríes y bailas, nada más.
Son 3 pavos, a cada cual más desastroso, vestidos con corbatas ridículas, que terminan todos enseñando el lomo y el barrigón que gastan pero sin complejos, porque éllos lo valen. Temas muy cortos, muy rápidos y de los de empezar con el shish shish shish de la batería y hala, otra vez empujones por ahí. No son el Alice Cooper pero también saben entretener a la basca con botellas de cerveza y obligando a dar palmas y a bailar, sacando una botella de vino hinchable que hizo las delicias del personal.
Luego más striptease cachondo, luego movimientos conjuntos de guitarra, en plan ZZTOP, girándolas al mismo tiempo, muy simpáticos y con ganas de cachondeo. Se llevaron al personal de calle, les aplaudimos mucho y fue un extraordinario fin de fiesta para un festival que aunque poco, había sido muy intenso sobre todo por la calidad extrema de sus bandas.
Si podéis no dejéis de ir al Azkena, algo diferente con bandas de mucha calidad.