Comenzó el periplo europeo de Iron Maiden, que como todos sabéis, llegará a España en una única fecha, el próximo 16 de julio, en la edición del Sonisphere en Getafe – Madrid. Sin embargo, nosotros tendremos que “disfrutar” de un festival, en cambio, Alemania ha disfrutado ya de seis fechas en diferentes ciudades, en las que ninguna de ellas se realizó como festival, sino que los conciertos fueron en pabellones. Que si, que a la gente le puede gustar o no los festivales, pero donde esté un concierto en un buen pabellón, que se quiten los festivales.
Tuve la suerte de acudir a cuatro de esos conciertos. Concretamente, a Frankfurt, Oberhausen, Hamburgo y Berlín, pabellones los cuáles tenían una capacidad de 13.500, 13.000, 16.000 y 17.000, respectivamente. Todos fueron sold-out. Hamburgo en el mismo día.
Lo atractivo del cartel evidentemente era Iron Maiden, pues el telonero que lleva en los conciertos en pabellones cerrados, llama bastante poco la atención, al menos a mi. Me refiero a Rise to Remain, para más inri, la banda del hijo de Bruce Dickinson. Me imagino que a este paso, si Iron Maiden duran cuatro ó cinco años más, tendremos el “Festival Iron Maiden”, cabeza de cartel Iron Maiden, y el resto del cartel, Lauren Harris, Rise to remain, la banda del hijo de Adrian Smith, la de la hija de Murray, el sobrino de Janick y la suegra de Nicko. Será por bandas…
El merchandising que están llevando es tremendo. Tremendo me refiero a la cantidad, porque sinceramente, la calidad ha perdido mucho, incluso diría que muchísimo, y por supuesto, todo a precios populares, ya sabéis, de a treinta eurillos la camiseta más barata. Las tienen de cuarenta, sesenta e incluso de setenta la de fútbol del 2011. También llevan tourbook, que no es nada del otro mundo, que como no podía ser de otra manera, lo han subido de doce a quince euros y una especie de vaso como de gomaespuma para meter la cerveza, otros cinco euros. Montón de posters, todos a cinco euros y banderas gigantes a veinte. Por supuesto, bufanda, gorro, alguna muñequera (no de los miembros de la banda), llaveros, colgantes… en fin toda la parafernalia que se puede llevar. Lo realmente destacable era la camiseta especial que hacían para Alemania, con motivos de las seis ciudades en las que iban a tocar, una camiseta bastante guapa. ¿Tendremos en España una camiseta especial con motivos de nuestro país? Seguro que no, pero casi mejor. Imaginaros a Eddie vestido de torero o flamenco. Se me ponen los pelos como escarpias.
Los conciertos del grupo telonero empezaron todos entre las ocho menos cinco y las ocho. El jovencísimo quinteto que forma Rise to Remain salía al escenario con un gran telón con su logo y lo abandonaban sin que hubiera pasado ni siquiera treinta minutos, pues su descarga duro exactamente veintisiete minutos tanto en Frankfurt como en Oberhausen, llegando a treinta y dos minutos en Hamburgo y Berlín, pues en estas dos últimas ciudades pudieron tocar un tema más.
¿Qué ofrece Rise to Remain? Afortunadamente no tienen nada que ver con Lauren Harris, y nos ofrecen una mezcla entre Trivium y los primeros In Flames que realmente no se hace pesado ni aburrido, pues no les da tiempo en su ajustada media hora en el escenario. Sus movimientos en el escenario responden a un grupo de new metal.
Hay que reconocer que Austin Dickinson tiene algo de las tablas de su padre, pues no para en el escenario. No es nada fácil hacerle una fotografía (yo no lo conseguí) en la que esté quieto un momento, al igual pero en menor medida que el guitarra Ben Tovey y el bajista Joe Copcutt. El otro guitarrista, Will Homer no se movió de su lado en el escenario más que una única vez en la que tímidamente se acercaba a la otra esquina. Completa la banda el batería Pat Lundy, que cumple sin más alardes.
Aún no tienen disco en el mercado, y su aporte discográfico se limita a 2 Ep’s, uno del 2008 y otro del 2010. Se espera que editen su cd este mismo año, y en él incluirán, aparte de otras, las siete u ocho canciones de las que se compone su set.
No son una mala banda pese a su juventud. Me gusta mucho que además del cantante, tanto el guitarra Ben Tovey, y el bajo Joe Copcutt, vayan cantando buena parte de los temas junto con Austin Dickinson sin tener micrófono delante, al estilo de cómo lo hace Steve Harris. Al menos se creen lo que están haciendo. Destacan sobre todo Tovey y Austin Dickinson, aunque este último podría dejarse de hacer en más de la mitad de los temas el gesto de rebanarse el cuello con el dedo como si tuviera un cuchillo.
La banda es consciente de que nadie está allí para verles a ellos y Austin se encarga de animar un par de veces por noche preguntando que quién está allí para ver a ‘Iron fucking Maiden’. Lo dicho, media horita que se pasa sin agobios con una banda que cumple sin más.
- Serpent
- This Day Is Mine
- God Can Bleed
- Purify
- Nothing Left
- Power Through Fear
- Salvation (solo en Hamburgo y Berlín)
- Bridges Will Burn
Como siempre, nos esperaba media hora de espera y lo que todo el mundo había ido a ver y oír, empezó entre las nueve menos cinco y las nueve.
Previamente Ufo sonó en los pabellones con el Doctor, doctor y de seguido el vídeo de hace de introducción para Satellite 15, es decir, los cuatro minutos y pico de intro hay que tragárselos para que nada más acabar, con los seis miembros ya en el escenario, empiece realmente el concierto con “The Final Frontier“.
El setlist, para no variar, no ha cambiado nada con respecto a los conciertos que formaron parte del primer tramo del año, y ya me extrañaría mucho que cambiara en el resto de los conciertos que les quedan. El gran fallo de Iron Maiden, se hace palpable una vez más. Será por temas…
“El Dorado“, “2 Minutes To Midnight” y “The Talisman” van de seguido sin ninguna interrupción entre medias. La única diferencia con respecto a Singapur e Indonesia, es que en “The Talisman”, aparece un nuevo telón, en el que se puede ver un barco del siglo diecisiete o dieciocho en mitad de una tremenda tormenta. Bastante espectacular, la verdad.
Fuera telón y llega la primera parada en la que Bruce Dickinson para presentar “Coming Home“, habla durante poco más de un minuto sobre el tiempo que están de gira y la vuelta a casa.
Después enlazan tres temas sin descanso, “Dance Of Death” (muy buen tema, pero sigo prefiriendo Paschendale, desechada en el primer tramo de la gira el año pasado), la incombustible “The Trooper” y “The Wickerman“.
Nueva parada, esta vez antes de “Blood Brothers“, y para hablar sobre las revueltas en los países islámicos, que hay mucha gente allí que quiere ver a Iron Maiden, que da igual que uno sea blanco, rojo, negro, rosa o Jedi, etc, etc, (lo de Jedi lo dice todas las noches, recordemos que es la cuarta religión de Gran Bretaña), que si te gusta Iron Maiden, Iron Maiden está abierto a todo el mundo y que todos somos una gran familia. Me gustaba más cuando la dedicaban a Diö, pero supongo que algo ha de cambiar el discurso.
“Whe The Wild Wind Blows” es para mi la canción de la gira y lo mejor del disco sin ninguna duda. Con el telón de una ciudad devastada, sus once minutos se te pasan volando. Como dije en su momento, solo esta canción, vale el precio de la entrada (y no voy a discutir lo caras que puedan estar éstas).
“The Evil That Men Do” vuelve a ser la canción utilizada para que Eddie aparezca sobre el escenario (si, ya sé que ese no es Eddie, pero son lentejas, si quieres las tomas y sino…), si bien, mucho menos tiempo que cuando aparecía en Iron Maiden. Apenas le da tiempo a llegar donde Janick, tontear brevemente con él, hacer el camino de vuelta, colgarse la guitarra e irse del escenario. Esta vez le han hecho una guitarra de acuerdo al nuevo cartel con el que se anuncia la gira, guitarra que solo utilizaron en Frankfurt y Oberhausen, volviendo a utilizar una normal en Hamburgo y Berlín.
“Fear Of The Dark” (¿acaso nunca la quitarán del setlist por muy buena que sea?), siguió a continuación para enlazar con Iron Maiden, en la que esta vez no había Eddie paseando por el escenario, pero si que recuperan el Eddie apareciendo tras la batería de Nicko. No es un globo que se hincha, sino una cabeza de plástico representando al nuevo Eddie, que aparece tras la tarima con los ojos con luces rojas (uno de los ojos está torcido, ya le vale al diseñador), y que está abriendo la boca mientras gira la cabeza de lado a lado. También aparecen los dedos moviéndose a lo largo de la pasarela a ambos lados de la batería. Sinceramente, a mi no me gusta nada, se lo podían haber currado más.
Se despiden de la gente y tras un par de minutos, vuelven al escenario para las ya consabidas “The Number Of The Beast“, “Hallowed Be Thy Name” y “Running Free“, en la que Dickinson arroja su sudado gorro de lana al público y presenta a la banda. Como curiosidad, en Hamburgo, cuando le faltaba presentar a Nicko McBrain, y tras haberse pasado un poco con los discursos, el resto de la banda siguió con la canción con un Dickinson que dijo un par de veces ‘not yet, not yet’, ‘todavía no, todavía no’, para presentarle finalmente entre una estrofa y otra. Y en Frankfurt, Dickinson dijo el resultado del partido de la copa de Europa, partido que coincidía con el primer concierto de la gira europea, pero al decirlo en alemán, no me enteré de nada.
Después, despedida definitiva de la banda, como siempre, sin abrazo de todo el grupo ni nada por el estilo, sino que cada uno salió del escenario por su lado en cuanto arrojó sus respectivas muñequeras. En definitiva, dos horas, dos horas y cinco en las que realmente están en el escenario hora y cincuenta si quitamos las intros iniciales y la final con el Always Look On The Britgh Side Of Life.
Ninguna de las cuatro noches sonaron mal, todo lo contrario, pero si que es cierto que llevaban un volumen bastante alto. El juego de luces, sobre todo al principio es bastante espectacular, jugando físicamente con ellas a la hora de bajar y subir parte del equipo luminotécnico.
Por otro lado, me sigo preguntando para qué siguen con Janick Gers. ¿Qué oscuro secreto sabrá de Steve Harris o del tour manager para seguir en la banda?
Dickinson muy bien y Murray lo hizo bien, pero no destacó especialmente con respecto a otras noches. Mientras siga tocando sin equivocarse en ninguna nota como hace, todo perfecto. Por cierto, vaya zapatillas me lleva Murray en el escenario, hasta Dickinson se mofa de ellas. Nicko también bien, aunque se le va notando la edad.
Quién realmente se lo curró durante estas cuatro noches, aparte del siempre impresionante Steve Harris, fue Adrian Smith, más volcado aún que otras noches, y en muchos momentos tocando en el borde del escenario, algo que no hacía últimamente.
¿Qué el set no vale nada? Sobre gustos ya sabéis…, para mi, teniendo en cuenta que presentan nuevo disco y las canciones nuevas hay que tocarlas (pero no todas las noches las mismas), quitando Hallowed e Iron Maiden, el resto de los temas los rotaría, incluso algunos los escondía lo suficiente bien para que no volvieran a aparecer.
En cualquier caso, siempre merece la pena verles, sino no repetiría. Todos los que los critican ya lloraran cuando no estén, y para eso, tampoco falta tanto tiempo.
Up The Irons!!!!!!
- Satellite 15… The Final Frontier
- El Dorado
- 2 Minutes To Midnight
- The Talisman
- Coming Home
- Dance Of Death
- The Trooper
- The Wicker Man
- Blood Broothers
- When The Wild Wind Blows
- The Evil That Men Do
- Fear Of The Dark
- Iron Maiden
Bises:
- The Number Of The Beast
- Hallowed Be Thy Name
- Running Free
Always Look On The Bright Side Of Life