Focus – Plinston Hall, Letchworth (UK) – 17/10/10
Después del éxito que el cuarteto holandés obtuvo en el pasado High Voltage Festival, el veterano Thijs Van Leer (62 años), líder y fundador del grupo, todavía no puede disfrutar de un retiro digno, ya que Focus han sido contratados para una extensa gira europea, y, después de lo que vimos en Londres el pasado mes de Julio, repetir era casi una obligación.
Abrieron la noche DB Infusion, Un grupo que presentaba su álbum de debut en el que han colaborado gente de la importancia de John Heliwell, saxo en los inicios de Supertramp, o Michael Gibbs, habitual de Pat Metheny y Peter Gabriel. Esta banda hace un Jazz Rock instrumental de alta calidad, con mucho virtuosismo, y como curiosidad hay que señalar que entre sus componentes figura el teclista gallego Gonzalo Carrera. Nos dejaron muy buena impresión. Suerte.
Y, prácticamente sin dejarnos tiempo para pedir una pinta en el bar, se empiezan a escuchar los acordes de “Focus I”. Esto si que es evocar el pasado; de hecho, Focus tocaron en Madrid con Franco gobernando, ¡Vaya tela!
A continuación suena uno de sus mayores éxitos: “The house of the King”, donde la flauta de Thijs tiene todo el protagonismo. ¡Que sonido más perfecto! Todo suena con una claridad y calidad asombrosa, algo que es de agradecer sobre todo en este tipo de bandas de rock sinfónico o progresivo, que viven del virtuosismo de sus componentes.
Pero también hay tiempo para ritmos algo mas desenfadados, ahora toca el turno de “Aya yuppy hippy yee”, tema muy rocanrolero donde el señor Van Leer hace sonar hasta una bocina. El humor que no falte.
Pero esta claro que Focus se encuentran más cómodos con otro tipo de sonidos, y para que quede claro lo demuestran con “Focus VII” y “Le Tango”. Uyyy! Que serios nos estamos poniendo ahora! Thijs debe pensar lo mismo y opta por
continuar con uno de los grandes clásicos de la banda: “Sylvia”, un autentico temazo, que nos hace mover los pies, dar
palmas y después acercarnos animadamente al bar a por otra cervecilla, ya que Focus se van a tomar un descanso de 15 minutos.
La segunda parte comienza con “Focus III” (son originales con los títulos de las canciones, eh?), que nos vuelve a transportar a un pasado muy muy lejano, pero con una calidad tan grande que hace que actualmente echemos en falta composiciones de este tipo.
Y como muestra de ello llegamos al momento de mas alto nivel de la noche: “La Cathedrale de Strasbourg”. No me esperaba algo así. En una palabra, perfecto. Encima el tema es una canción autobiográfica y según avanzaba podíamos observar como iba cambiando la cara de Thijs Van Leer, que estaba recordando emotivamente su niñez. Y el solemne final con el “ding-dong” que evoca el sonido de las campanas de la catedral hizo que cuando la música dejo de sonar, con todos anonadados, la sala registrase un silencio sepulcral durante varios segundos (a mi se me hicieron eternos) antes de irrumpir con una estruendosa ovación que obligo a Thijs Van Leer a levantarse del teclado y saludar desde el escenario a un público ya entregado que no dejaba de aplaudir.
Para el final la banda opto por crear un ambiente mas animado y divertido, tocando “Harem Scarem”, y, como no, terminando como es su “obligación” desde hace casi 40 años, con “Hocus pocus”, santo y seña de Focus, y, la verdad, es que es absolutamente imposible un concierto del grupo sin este tema. Yo creo que es el mas famoso de la historia del rock sinfónico junto con el “Lucky man” de Emerson, Lake & Palmer y el “Close to the edge” de Yes.
Lo que me resulto raro fue el bis, ya que consistió en una repetición de “Sylvia”, ignoro el motivo por el cual Focus decidieron repetir esta canción, que puso punto y final a un gran concierto de rock sinfónico, progresivo, o como se le quiera llamar, pero que para nosotros no suponía el final, ya que, para nuestra sorpresa la noche aun nos reservaba nada más y nada menos que unas cervecitas con el mismísimo Thijs Van Leer y con el teclista del grupo invitado, Gonzalo, que ejerció de perfecto anfitrión. Por cierto, un ratillo hablando de música con Thijs Van Leer es mas enriquecedor que escuchar 100 discos, pero eso es otra historia y será contada en otra ocasión.
-
Crónica: Fernando Sanchez
-
Fotos: Valery Terrier



octubre 26, 2010 a 10:34 am
Como mandais al que vende los cupones de los ciegos a hacer la cronica