Marduk + Vader – Sala Caracol – 14/10/09
Miércoles y concierto no es la mejor fórmula para bandas y promotores en nuestra capital. Y es que las responsabilidades diarias de cada uno acaban pesando e impiden muchas veces la asistencia de muchos que se quedan con los dientes largos, y más aún cuando se trata de giras como la que hoy nos ocupa. Y es que el cartel era de lujo para los amantes de los sonidos extremos. Vader, a los que podemos poner sin ninguna duda la etiqueta de leyenda viviente, sumaban fuerzas a una de las bandas de Black Metal sueco más grandes y míticas de la historia del género: Marduk. Pero, como decía en las primeras líneas, incluso para dos bombas nucleares de este calibre era casi imposible llenar la madrileña Caracol en un día laboral.
Precisamente por esta razón me fue más que inviable poder asistir a los directos de las otras dos bandas que abrían la sesión del Funeral Nation Tour a horas más intempestivas. Los brasileños The Order y los italianos Fleshgod Apocalypse se quedaron fuera del punto de mira de muchísimos asistentes que hicieron esfuerzos a veces sobrehumanos por poder desplazarse tras sus jornadas laborales o de estudios al centro de la ciudad. Una verdadera pena porque siempre es interesante echar un ojo y un oído a grupos que tienen el honor de acompañar a tales cabezas de cartel como era la ocasión.
La noche de Death vs Black metal acababa de empezar. A pesar de que la generalización nos dice que los seguidores del metal extremo suelen tener el corazón partido ante las dos tendencias, la mayoría ya había lanzado sus apuestas por su favorito de la noche. Y el empirismo de camisetas y actitudes del respetable (que ya se venía venir desde la actividad en numerosos foros) demostró que nuestro país sigue decantándose por el Death Metal. Quizá más asentado a lo largo del tiempo, quizá con un mensaje más asequible para el público metalhead ibérico… Las razones pueden ser varias y de todos los colores. Pero lo cierto era que aún estaba por ver quién vencía, aunque por supuesto, ese no era el fin del evento.
Nuestra crónica tiene como punto de partida la apertura del telón para el icono por excelencia del Death Metal polaco. Unos Vader más que renovados (de la formación original ya solo nos queda su alma mater, guitarra y vocalista, Peter) tomaban las escena coreados por sus numerosos seguidores. A pesar de ser más habituales en nuestros escenarios que muchas bandas nacionales, es más que evidente que Vader tiene un tirón impresionante y una legión de fans que disfrutan de lo lindo con esta banda cada vez que nos visitan. Y la verdad, es que esta vez tampoco nos defraudaron. Presentaron por todo lo alto su nuevo disco “Necropolis”, demostrando que siguen derrochando un torrente brutal de energía y que lo saben perfectamente transmitir a pesar de los años. Quizá pecaron de estatismo sobre el escenario, aunque yo prefiero llamarlo sobriedad. La presencia de Peter detrás de un espectacular micro con forma de caja torácica daba toda la entidad a la banda. Y así fueron desfilando temas nuevos como el atómico “Rise of the Undead”, que fue una excelente muestra de la buena forma compositiva de la banda, y otros anteriores que fueron la sentencia letal para muchos cuellos al día siguiente. “Wings”, “This is the War”, “Epitaph” o la gloriosa “Silent Empire” lograron definitivamente desengrasar las mentes y los cuerpos de todos los que habíamos empleado el resto del día nadando en nuestra rutina.
En definitiva, soberbio directo de los de Olsztyn. Vader son una apuesta segura para todos los que quieran ver buen Death metal en directo, aunque quizá para otros nos resulte un tanto cansino por los millones de veces que les hemos tenido delante… Está claro que vas a asistir a un buen espectáculo, pero la monotonía y la falta de sorpresa pueden hacer que pierdas un poco el entusiasmo… y que me perdonen más ortodoxos.
El final de Vader marcó también el final de la noche para algunos que no quisieron ver como acababa la contienda. Para todos aquellos va especialmente dedicada la narración de todo lo que aconteció después, porque el concierto que se nos venía encima fue todo un regalo para los que gustamos de paladear Black Metal, y para los que amamos la música de Marduk. Los minutos pasaban lentos, la verdad es que se hicieron de rogar bastante. La espera se hacía larga y los precios de la cerveza no nos daban cuartelillo para emplear la demora consumiendo mucho más de lo que ofrecía la barra. Pero como todo lo bueno, se hace esperar.
Los suecos hicieron solemne entrada sobre las tablas, empapándose de los vítores de un público más escaso del que ellos merecen. Las fauces de Mortuus se abrieron definitivamente para acallar todas las bocas que aún se preguntaban cómo funciona el espíritu de Funeral Mist a los mandos de Marduk. Simplemente soberbio. Transmitiendo toda la rabia y oscuridad que los de Morgan abanderan, escuchamos temas de su casi recién horneado “Wormworld”, como el inmenso “Phosporous Redeemer” (con una letra digna de echarle más de un vistazo, ¡exquisito gusto!) o la ultra rápida y demencial “Into utter Madness”. El set list se podría considerar casi como un círculo perfecto que recorrería temas estandarte de la banda. Así nuestros oídos paladearon iconos del género como “On Darkened Wings”, “Still Fucking Death”, “Materialized in Stone” o “Steel Inferno”. La banda no dio tregua ni un segundo a sus seguidores que, poseídos por sus himnos, descendíamos un escalón más a los infiernos con cada canción. La escalada de intensidad y entrega era patente, el concierto había sido diseñado para que nadie parase quieto. Y es que cuando escuchas “Baptisme in Fire” no hay otra opción que entregarse por completo al espíritu de destrucción y guerra que promueve Marduk en su mítico, y homenajeado este año, Panzer Division Marduk. Una verdadera gozada. Nos supo realmente a poco cuando descubrimos que “Wolves” sería el último tema, la verdad es que el tiempo pasa volando cuando estás disfrutando ante una banda tan profesional y que transmite su mensaje tan a la perfección… Por lo menos merecíamos un bis… ¡y qué bis! Nada mejor para cerrar su directo en Madrid que la canción que da título al disco cumpleañero del que hablábamos antes: “Panzer Division Marduk”.
Y con este adiós por todo lo alto el telón de la Caracol se cerraba una noche más. Poníamos fin a otra gala de celebración para el metal extremo en la capital, con la satisfacción de haber asistido una vez más al show de dos bandas en plena forma y con muchas cosas por ofrecer aún. Lástima que la noche fuera la de un miércoles, lo que no nos permitía seguir disfrutando del buen sabor de boca que se nos había quedado. Y es que siempre me pasa lo mismo, después de un concierto entre semana, me quedo con ganas de un poco más.
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Crónica y fotos: rebecca@metaltrip.com
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